averias mas frecuentes en las valvulas - I

 
1- Avería del filamento
     La avería más típica es el corte o interrupción del hilo que lo constituye. Si el aparato es de corriente alterna, los filamentos de las válvulas suelen estar conectados en paralelo y, si vemos que el filamento de alguna no se pone al rojo y el vidrio no se ha calentado después de algunos minutos, hay que sospechar que su filamento está interrumpido. Si es de corriente universal, los filamentos están conectados en serie y la rotura de uno produce el apagado de todas. Mediremos con un voltímetro la tensión en todos los filamentos con el aparato conectado a la red y si en alguno nos da la tensión de red, es ése el filamento estropeado. Si no da tensión en ninguno, es que la avería no está en los filamentos. Para asegurarnos, sacamos la válvula de su zócalo y medimos la continuidad del filamento con un ohometro o polímetro,  poniendo sus puntas en las patillas de la válvula correspondientes. Si nos da una resistencia infinita, el filamento está interrumpido y debemos desecharla.
    La rotura del filamento se puede producir por conectar el aparato accidentalmente a una tensión mayor de la nominal, por ejemplo a 220 voltios,  siendo el aparato de 125 voltios, o por haberse llegado al fin de su vida, debido a un elevado número de horas de funcionamiento.
    Hay que tener en cuenta que la resistencia eléctrica del filamento en frio es mucho menor que en caliente y,  por lo tanto, la intensidad de corriente que absorbe es superior en el instante de encenderlo, siendo éste el momento más crítico y cuando hay más posibilidad de fusión.
    Es muy importante que la tensión de funcionamiento sea exactamente la indicada para cada válvula, ya que funcionar a una tensión un poco más elevada acorta considerablemente la vida del filamento, y a tensión más baja conlleva la reducción de la capacidad de emisión del cátodo.
 
2- Cátodo agotado
     Se dice que el cátodo está agotado cuando ha disminuido su capacidad de emitir electrones y, por lo tanto, la capacidad de la válvula para conducir o amplificar. Entonces, comprobamos que la intensidad de la corriente de placa es menor que la indicada en las hojas de características.
El efecto que produce es una disminución en el nivel de amplificación y que el sonido, al fin y al cabo, sea más débil.
Las causas de ésta avería pueden ser diferentes:
- Los cátodos de las válvulas se encuentran recubiertos de una capa de óxido de bario, que es el que emite los electrones que van hacia la placa. El óxido de bario es inestable en presencia de gases atmosféricos, y por eso al fabricar las válvulas se recubre el cátodo de una capa de carbonato de bario y, después de realizar el vacío   en el bulbo de vidrio, se calienta hasta 1200ºC para que se convierta en óxido. Esta reacción produce gases que luego se extraen.
    Durante el funcionamiento de la válvula pueden aparecer restos de gases por diferentes motivos. Aunque esto no está muy claro, uno podría ser que queden gases ocluidos en los metales que forman los electrodos después de la fabricación. Estos gases, sobre todo el oxígeno, contaminan la capa de óxido de bario, disminuyendo su efectividad. No es cierto, como algunos creen, que se forme una capa de oxígeno alrededor del cátodo, ya que ése oxígeno no puede quedarse en un sitio sino que se repartiría por todo el espacio de la válvula homogéneamente, como hacen todos los gases encerrados en un recipiente.
    Otra causa de deterioro del cátodo puede ser el bombardeo de iones positivos formados por los choque de los electrones en su camino hacia la placa con las moléculas de gases existentes. Estos iónes positivos son atraídos por el cátodo negativo y, si esto se produce a gran velocidad, deterioran la capa de óxido de bario rápidamente. Esto es más probable que se produzca en válvulas rectificadoras, donde la intensidad del campo eléctrico entre cátodo y ánodo es mayor.
    Contra lo que se cree, el vacío que se hacía en las válvulas antiguamente era muy bueno; ya en los años cuarenta se alcanzaba una presión del orden de la milmillonésima de mm de mercurio, cuando era suficiente para el buen funcionamiento solamente la millonésima de mm de mercurio. 
 
3- Fuga de rejilla
 La presencia de restos de gases ionizados en la válvula produce con frecuencia, sobre todo en válvulas de potencia, otro efecto que, para muchas personas, pasa desapercibido.
    Estos iones positivos son atraídos por la rejilla de mando que es negativa y hace disminuir ésta polarización negativa, lo que conlleva un aumento de la intensidad anódica, produciéndose una sobrecarga de la válvula y de su circuito de placa.
    Por lo tanto, la válvula se hace inestable y, si es una válvula de salida, se sobrecarga el devanado primario del transformador, éste se calienta, se satura el núcleo del transformador y se distorsiona el sonido apreciablemente.
    Para detectar éste fallo se comprueba el aislamiento del condensador de acoplo de la válvula precedente con la rejilla de mando de la válvula en cuestión, para evitar posibles fugas por él, se enciende el aparato y, cuando empiece a oírse, se mide la caída de tensión en la resistencia de cátodo. Si no se estabiliza enseguida y sigue aumentando durante varios minutos, es señal de que la válvula presenta éste defecto. Hay que sospechar cuando veamos señal de sobrecalentamiento en ésta resistencia. Si la válvula no tiene resistencia de cátodo, se puede medir la caída de tensión en el primario del transformador de salida.
    Recomiendo realizar ésta prueba a todas las válvulas de salida que se adquieran usadas, ya que es muy frecuente éste defecto cuando ha tenido muchas horas de uso.
 
 
Muchos saludos
 

Vicente Serrano

21/12/2002

 
 

 

 

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